🇪🇸 Español
🇪🇸 Español
Тёмная тема
Los neuroempleados no necesariamente tienen que trabajar solos. En los negocios puede haber varios roles, y cada uno cubre su parte del proceso.
Es similar a un equipo: uno asesora, otro vende, un tercero ayuda con el CRM y un cuarto prepara el contenido. Lo más importante es no mezclar todas las tareas en un solo rol caótico.
Si un neuroempleado hace todo, es más difícil de ajustar y controlar.
Dividir los roles ayuda a:
Por ejemplo, un neuroconsultor no debe inventar una estrategia de marketing, y un neurocreador de contenido no debe prometer condiciones contractuales al cliente.
Un escenario simple podría verse así:
Así, cada uno hace su parte del trabajo.
El neuroconsultor es la primera línea de conocimiento.
Ayuda al cliente a entender el producto, responde a preguntas frecuentes, explica el proceso y deriva preguntas complejas a una persona.
Su principal valor es la rapidez y precisión de las respuestas basadas en el conocimiento.
El neurovendedor se conecta cuando el cliente ha mostrado interés.
Aclara la tarea, recopila datos preliminares, ayuda a entender el siguiente paso y prepara el contacto para el gerente.
Su tarea es no presionar, sino no perder la solicitud y estructurar el interés del cliente.
El neuroasistente ayuda dentro del proceso.
Hace resúmenes, registra tareas, recuerda los próximos pasos y ayuda al propietario o al equipo a no perder el contexto.
Este es un rol para el orden.
El neuromarketer ayuda a formular significados: a quién vendemos, qué dolor cerramos, qué oferta usar.
El neurocreador de contenido convierte esos significados en textos, publicaciones, guiones y materiales.
Pueden utilizar preguntas reales de los clientes, pero la publicación y los hechos aún deben ser verificados por una persona.
Cada rol debe tener límites.
Es necesario definir de antemano:
Sin límites, el equipo de neuroempleados se convierte en ruido. Con límites, se convierte en un sistema.
Los neuroempleados trabajan bien juntos cuando cada uno tiene su propia profesión, base de conocimiento y reglas para la transferencia de tareas.
Es mejor reunir un equipo claro de roles que intentar crear un asistente universal sin restricciones.
Mira los roles de los neuroempleados y piensa en quién de ellos es necesario primero. Para iniciar todo el equipo se necesitará una base de conocimiento y un contrato de colaboración.